Argollitas de acero bañadas en plata con un fino nudo de bruja.
El Nudo de Bruja es un amuleto celta de protección que se compone de líneas entrelazadas sin principio ni fin, simbolizando la conexión entre el mundo físico y espiritual, y la energía universal. Su función es repeler y devolver la energía negativa, actuando como un escudo contra la envidia, el mal de ojo y conjuros. Además, se cree que atrae la buena fortuna, el equilibrio y potencia la intención del portador, representando los cuatro elementos y el «Tercer Ojo»